La guerra nueva consiste en un desafío explícito ajustado a la inteligencia artificial, interpretada como solución informática, masiva, manipulada por los juicios al alcance de los cerebros de la humanidad, hasta donde la propia interpretación de los juicios tecnolgizados serían materialmente capaces de alcanzar. Las reglas de la lógica inteligencia humana, su biología evolutiva, sus criterios de perfeccionamiento, racionalidad ante la supervivencia, el cristianizado sueño por alcanzar la paz, la tranquilidad, la felicidad meditada, inspirada en los sentidos arreglos de la vida. Quizás, estos indicios de movilidad permanente nos harán evitar la desaparición de la vida, la generación de alguna forma de equilibrio, ajuste racional, alguna vuelta a la aparición misma o mantenimiento de la vida. Quizás valga esperar, quizás valga fantasear, poetizar, averiguar si aun valga sobrevivir. Por lo pronto, el panorama mundial apunta hacia el pesimismo, los dioses parecen alineados, cada vez de modo mejor establecidos, mejor acorados, dispuestos a finalizar, a tocar la última nota de esta bachata final, mundial.
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