Las mieles de tu flor quedaron tatuadas en las profundas papilas de mi paladar
Donde los dulces del amor, empapados del rojo de tus rosas gritaron de placer
Estremecidos sorbos de memorias siguen dibujados en tus miradas, tu sonrisa mojada
Tu voz de palabras imensas, directas, de flujos libres, desembocados al corazón
Sin muros ni obstáculos, sin resistencias naturales, solo compelidos po los miedos
Acuoso cristal de translúcidos reflejos de colores, de exaltadas pasiones comprimidas
Serán los dioses de nuevos cielos, nuevas serán, nuestras imperturbadas fantasías.
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