Si los hechos universales predichos por los estudiosos del origen y el curso de
los eventos cósmicos, son repetitivos, precisan de que el tiempo como tal lo
concebimos, no habría de existir, dado que cuando menos, una variable habría
cambiado, sería el momento, el instante de su ocurrencia. Si asumimos al tiempo
como una realidad, entonces, podremos acceder a un carril de pensamiento más
cómodo, más humano, más llevadero, más amigable. Entrando en ese carril suave y
tibio, paso a intentar reflexionar sobre los hechos eventuales que denominamos
unas veces suerte, azar o probabilidad. La suerte es concebida como un
distribución de los designios de algún distribuidor inteligente que decide
según sus planes a su entera voluntad. La probabilidd viene a ser la distribución
que las leyes de la naturaleza, reunidas en compendios que cada día amplían y
actualizan los hombres, le asignan a partir de una serie de argumentos
matemáticos muy efectivos, capaces de predecir y servir para el
perfeccionamiento continuo de los ordenadores informáticos y muchísimas
aplicaciones más. El azar, menos místico que la suerte, y menos matemático que
la probabilidad, viene acotejado de una parte de la una y otra parte de la
otra. Ahora, bien, las probabilidades juegan un papel tan trascendental en los
análisis científicos más finos, que ha pasado a percibirse como el instrumento
de mayor relevancia en la investigación científica. El azar, en su juego
combinado de suerte y probabilidad, nos conduce a preguntarle a los que saben
de eso, ¿De donde parte "el conocimiento" que tiene el evento que
sigue a otro para que la regularidad con la que se conducen en uno u otro
sentido se haga valer, cuando se dá por descontado que un hecho no debería
estar ligado al anterior?....Se Comporta el universo basando sus actos en una
inteligencia natural que conecta todos los hechos del futuro con todos los
hechos del pasado de modo que todos los hechos del futuro sí son una
consecuencia natural, inviolable, de los hechos pasados? Por tanto, ¿Queda así,
definitivamente sellado el carácter determinista del Universo? Quedaría zanjado
ahí mismo, el pleito de los cuánticos con lo relativistas?
los eventos cósmicos, son repetitivos, precisan de que el tiempo como tal lo
concebimos, no habría de existir, dado que cuando menos, una variable habría
cambiado, sería el momento, el instante de su ocurrencia. Si asumimos al tiempo
como una realidad, entonces, podremos acceder a un carril de pensamiento más
cómodo, más humano, más llevadero, más amigable. Entrando en ese carril suave y
tibio, paso a intentar reflexionar sobre los hechos eventuales que denominamos
unas veces suerte, azar o probabilidad. La suerte es concebida como un
distribución de los designios de algún distribuidor inteligente que decide
según sus planes a su entera voluntad. La probabilidd viene a ser la distribución
que las leyes de la naturaleza, reunidas en compendios que cada día amplían y
actualizan los hombres, le asignan a partir de una serie de argumentos
matemáticos muy efectivos, capaces de predecir y servir para el
perfeccionamiento continuo de los ordenadores informáticos y muchísimas
aplicaciones más. El azar, menos místico que la suerte, y menos matemático que
la probabilidad, viene acotejado de una parte de la una y otra parte de la
otra. Ahora, bien, las probabilidades juegan un papel tan trascendental en los
análisis científicos más finos, que ha pasado a percibirse como el instrumento
de mayor relevancia en la investigación científica. El azar, en su juego
combinado de suerte y probabilidad, nos conduce a preguntarle a los que saben
de eso, ¿De donde parte "el conocimiento" que tiene el evento que
sigue a otro para que la regularidad con la que se conducen en uno u otro
sentido se haga valer, cuando se dá por descontado que un hecho no debería
estar ligado al anterior?....Se Comporta el universo basando sus actos en una
inteligencia natural que conecta todos los hechos del futuro con todos los
hechos del pasado de modo que todos los hechos del futuro sí son una
consecuencia natural, inviolable, de los hechos pasados? Por tanto, ¿Queda así,
definitivamente sellado el carácter determinista del Universo? Quedaría zanjado
ahí mismo, el pleito de los cuánticos con lo relativistas?
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