miércoles, 15 de octubre de 2008

MINIMO SUMO PERFECTO



Recientemente, varios países de Europa Occ., asociados bajo el denominativo "CENTRO
EUROPEO PARA LA INVESTIGACIÓN NUCLEAR", inauguraron el Gran Colisionador
de Hadrones, un acelerador de partículas determinado a confirmar
experimentalmente varias de las construcciones teóricas que desde años atrás
han merecido y provocado el desvelo de aquellos sobresalientes investigadores
inmersos en los selectos reservorios de la inteligencia física del átomo y sus
componentes particulares. El túnel del inmenso acelerador, una experiencia inédita
en el mundo científico conocido, completa una circunferencia de 27,000 metros,
una estructura prediseñada en función de las mínimas cotas requeridas para
completar los hallazgos teóricos que prevén la existencia de partículas
desconocidas por las experiencias de los laboratorios hasta ahora
desarrollados. Una circunferencia de 8 (0cho) Km. de Diámetro, encierra la
superficie equivalente a una gran ciudad. Si para manejar las precisiones de
los experimentos del Gran Colisionador, fueran utilizados modelos de
ordenadores ENIAC de los años cuarenta, con su vastísima capacidad de entonces
para realizar cientos de multiplicaciones por minuto, toda la superficie
encerrada en el perímetro del Gran Colisionador y toda la energía consumida,
para su operación actual, serían insuficientes para manejar las demandas de
instalación de esos dispositivos electrónicos componentes de los primeros
ordenadores citados. Pues, bien, objetivamente hablando, con toda la capacidad,
billones de veces mayor, de los ordenadores que hoy que manejan las funciones
de El Gran Colisionador, ese monstruo del futurismo científico, para instalar y
procesar su experimento, el sistema ha precisado disponer de un túnel
experimental de nada menos que 27 Km. de circunferencia. ¿Alcanzará la ciencia
del futuro de mediano plazo las formas de llevar a cabo en sistemas de ensayos
portátiles, sin precisar de tan enormes estructuras, experimentos equivalentes
los que hoy se practican allí?. ¡Si, si! lo creo. La experiencia inmediata así
lo anuncia, casi lo confirman la historia del rayo laser y la de otras
radiaciones hoy controladas al antojo de las escalas que a los técnicos se les
antoje. Ah, bien, pero ¿Hacia dónde queremos llegar con estas referencias y
comparaciones? ¡Ja, ja, ja!.......Vamos avanzando, "¡No os desesperéis!......". El
hombre de hoy trabaja en el diseño de sistemas robóticos y con procesos de
ingeniería genética que nos conducen cada vez más rápido al encuentro con
maneras de formulación y reproducción de nuestras formas de necesidades materiales
como la alimentación, así como para la mejor utilización de nuestras virtudes
físicas, tan perentorias aún para nuestro desenvolvimiento regular y,
-sobretodo-, la preservación de la especie humana de acuerdo al diseño de
nuestro mundo biológico actual. Ahora, como nuestra mente si está lo
suficientemente avanzada para valerse de los argumentos estadísticos y en base
a los mismos proyectar el futuro inmediato con bastante precisión, aunque los
científicos de los cuantos y los científicos de los sistemas caóticos, (Prigogin,...Heisenberg,...), mantengan sus dudas y afirmaciones contrarias. Bien
determinado está que en la medida de que ciertas propiedades del diseño de la
vida van degenerando en restos fósiles de las necesidades básicas de otras eras,
éstos tienden a ser relevados ante la lógica del mayor rendimiento la que se
opone a ineficiencia de cualquier sistema biológico natural. Se incrementa la
capacidad de selección biológica con tendencia siempre hacia el rendimiento
mayor como lógica social. Todas las inclinaciones de las actividades humanas se
dirigen a la valoración cada vez más acentuada de una selección antropológica
que garantice la mayor capacidad cerebral que asegure la supervivencia propia y
la de nuestra descendencia. Así, de pronto, la transformación de los procesos
naturales de selección comienza con los vegetales, sigue con los animales y
prosigue, de modo, hasta ahora, muy limitado, con los humanos. Mas,
"pronto" será cuando comencemos a reclamarle al médico de la especialidad,
cuales son las características del diseño físico-biológico de nuestros hijos
deseados, los que preferiremos, obviamente, con inteligencias cada vez mucho
más concentrada y eficaz, rendimiento físico óptimo, y libre de restos fósiles
inútiles. Esta inclinación nos conducirá, de salto en salto, a reducir nuestro
soporte físico y emocional, a tal expresión, -siguiendo el camino de la
historia informática-, que llegado el momento, nuestro cerebro, formado como
todos sabemos por conexiones sinápticas entre orgánicos chips rudimentarios,
que habremos de superar biológicamente, al que le sobran muchísimas cargas
físicas y saturado de ineficiencias electrónicas y energéticas, lo llevaremos
hasta la reducción mínima y eficiencia máxima. Un día, una molécula como
resumen de cerebro, de cuerpo, de ser humano, será tan obsoleta, que su
inteligencia se verá compelida a desarrollar la técnica necesaria para
reducirla a una onda cuántica. Entonces, habremos dejado de empujar las alas de
a la gaviota de Bach. Entonces habremos llegado al Mínimo Sumo de la
Perfección. Tal vez entonces estaremos en capacidad de conversar directamente
con Dios, casi de Tú a Tú.


domingo, 12 de octubre de 2008

DETERMINISMO DE LAPLACE Vs. HEISENBERG Y SCHRODINGER


Después que Pierre Simón Laplace logró sus mejores acercamientos teóricos al cálculo de
las probabilidades, no obstante haber llegado tan lejos como nadie hasta ese
momento, concluyó convencido de que el cálculo de probabilidades perderían su
utilidad cuando la ciencia alcanzara a corregir el curso de los cálculos,
llevándolos hacia el carril de la exactitud posible. Laplace llegó a convencerse
de que el dominio del conocimiento de las variables que intervienen en
determinados sucesos, habrían de llevar a las ciencias a determinar con
precisión matemática los valores de las posiciones de cualquier número de
partículas u objetos lanzados y luego mezclados de modo casual, no importa cual
fuera su tamaño, número y circunstancia. Cien años después, Werner Karl
Heisenberg terminó atrapado entre las matemáticas de la mecánica de Newton y la
imposibilidad de poder fijar mediante una ecuación los valores del momento
lineal atribuíble a una partícula electrónica y su posición en instantánea.
Heisenberg desarrolló un modelo matemático que estableció un campo volumétrico
de posibilidades aplicables a la posición probable de la particula, siendo que
tal artificio lo llevó a dar respuestas satisfactorias a varias de las
incertidumbres que en ese momento develaban a todos los estudiosos de la física
en cualquier parte del mundo. Heisenberg asumió esa incertidumbre como un hecho
natural, como una ley o principio inescrutable. Tomaba posición de torre
científica el Principio de Incertidumbre, hoy conocido como de Heisemberg, y
tras el mismo se establecia la Mecánica Estadística o Mecánica Cuántica, en la
que se soportan aún muchos de los efectos electrónicos conocidos aún hoy en
día. Del mismo modo, se agudizaba la controversia milenaria sobre el
determinismo y el indeterminismo. Participaron en estos contradichos, todos los
científicos de final del siglo XIX y de principio del Siglo XX. Se enfrentaron
las posiciones y contra-posiciones de Einstein y otros que nunca aceptaron la
incertidumbre como una construcción científica, sino como una limitación del
conocimiento del momento. Erwin Rudolf Josef Alexander Schrödinger, trbajaba
desde Austria y avanzaba en una construcción teórica semejante a la de
Heisenberg, sinembargo, Schrodinger siguió una línea de soluciones matemáticas
mucho más sencilla y elegante que lo llevaron a desarrollar un modelo basado en
espacios de probabilidades teóricas denominados funciones de ondas, en los que
la discontinuidad de los cuantum de la mecánica cuántica podían acomodarse como
ondas en vez de partículas. Esta doble condición de la naturaleza que vino a
dársele entonces al electrón, no ha desaparecido, -ni parece amenazada aun-,
dado que muchas soluciones responden a sus aplicaciones, unas veces de un modo
y otras del otro modo. Esta doble naturaleza invocada todavía como una realidad
de las propiedades del electrón, pasan, sinembargo, formar parte de la muy
lejana contradicción sobre determinismo e indeterminismo. Si los principios de
la mecánica estadística se convierten en leyes físicas, entonces estamos
obligados a asumir que la precisión cientifica está limitada al capricho de las
estadísticas cuánticas, al azar Divino. Schrodinger, filósofo dedicado que no
sólo se inscribiría en la nómina de las ciencias fácticas, solía darle algunas
vueltas a sus discursos sin querer comprometer la absolutez de sus posiciones
sobre determinismo e indeterminismo. Puede afirmarse que Schrodinger, no
obstante su excepcional inteligencia, terminó atrapado, como tal vez la mayoria
de los más profundos pensadores de la humanidad, entre la verdad de
Omnisapiencia Divina, determinista por principio, y el indeterminismo cuántico.
Lo Cierto es, no obstante, que tanto Laplace como Heisenberg y Schrodinger,
cumplieron  y llenaron huecos imborrables
del conocimiento humano.