miércoles, 7 de noviembre de 2007

DETERMINACIONES Y DETERMINISMO



Si damos por bien aceptado el hecho de que todos, absolutamente todos los fenómenos que
ocurren en el universo, se reputan como respuesta lógica al conjunto de
circunstancias dadas en el diferencial de tiempo inmediatamente anterior al
hecho de dicho fenómeno, entonces hemos de colegir, siguiendo el mismo
razonamiento, que, dadas las condiciones iniciales, las inmediatamente siguientes
quedan determinadas por las  condiciones anteriores, sin que pueda ser de otro modo, cuando menos desde el conocimiento científicos. En tal
circunstancia, los criterios que nos conducen al concepto del determinismo
universal, quedan acotados, determinados, ineludiblemente confirmados, sin
intersticios posibles para excusar ninguna otra salida material. Es decir, todos los procesos , cursos del Universo como tal conocemos sus leyes que lo rigen, son calculables y por tanto predecibles, determinados.   


Ahora,
bien, demos por entendido que renunciamos a asignarle a la materia la
responsabilidad tan trascendente de determinar el curso del universo, siendo
que, como conjunto final, carece de la inteligencia inconmensurable necesaria
para administrar la fenomenología del curso natural del universo, por lo que
asumiremos que Nuestro Gran Creador, dueño indudable de esa necesaria
inteligencia, capaz de conocer el origen y el final de todos los procesos y
hechos universales, es el Gran Director del presente y futuro, el cual ha
decidido así como dirige. Este hecho, de conocer tanto el futuro como el
pasado, nos conduce a asegurar que todo lo por ocurrir, como todo lo ocurrido,
ha sido o será el fruto de la voluntad única de Nuestro Creador, por lo que,
siendo que conoce el futuro, queda bien claro que ¡Él lo conoce!, lo ha
previsto y siempre lo previó, lo que nos obliga a determinar que lo por venir
siempre ha estado determinado por lo que siempre fué y es: su determinaciòn,
-única de Él-, desde el origen mismo de su inteligencia infinita, esa que nadie
ni nada contaría con la capacidad de hacerla variar, pues ello contradiría
absurda y absolutamente la noción de conocimiento. 
Es decir, todos los procesos , cursos del Universo como tal conocemos  que lo  habría dispuesto  el  Gran Sabio  a este le son  conocidos  es decir previsto, determinados.